La Plaza del Angel
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  La Encuesta del Angel
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¡Qué tanto es tantito!

La impunidad festeja a diario. Celebra que triunfa una y otra vez sobre una vaga y estéril conciencia de lo público. Jesús Silva-Herzog Márquez

¡México quiere Paz! fue la voz que pronto se convirtió en reclamo; miles y miles de almas unidas recorrieron aquellas avenidas que ahora parecen intransitables a causa de la inseguridad. Reforma, Juárez, Donceles, para luego converger en el Zócalo capitalino de la ciudad de México; centro ceremonial de nuestra vida pública, corazón político y plataforma neurálgica de México.

8:30 de la noche; las pálidas luces se fueron quebrando una a una, las campanas de la catedral estridentes haciendo el llamado y con veladora en mano miles de personas ardieron en esperanza. Una esperanza confusa y lejana que nunca llega.

Una vez más los ciudadanos cumplimos, como siempre lo hemos hecho; nuestra parte del contrato social está hecha; siempre en el límite, empujando, reforzando, aguantando y caminando sin césar. Hoy otra vez el balón está del otro lado. En la cancha de las autoridades, del lado del gobierno y justo ese parece ser el problema.

Porque Septiembre ya no será de fiesta, ya no puede serlo, la ineficacia de nuestras autoridades nos mantiene en el precipicio; obligándonos a soportar el árido contexto de inseguridad, de criminalidad, de desconfianza. Los ciudadanos atrapados en la incompetencia gubernamental, sin más instrumento que la movilización ciudadana.

Y ahora a esperar, esperar que nuestras autoridades “se pongan las pilas”, esperar que el desánimo y frustración ciudadanas se canalicen en acciones de Seguridad. Esperar que está vez si nos hagan caso, esperar; ¿pero sólo esperar?

Yo no lo sé de cierto, lector y lectora queridos, porque la inseguridad, el narcotráfico y la delincuencia organizada no son un asunto de política pública solamente, o que atañen solamente a las élites políticas, o qué se legislan sólo en el Congreso de la Unión. El problema de inseguridad que vive nuestro país es un asunto de todos nosotros, de cada uno de los ciudadanos, de los que marcharon y de los que se quedaron en su casa también; porque durante años nos hemos ufanado del brillante ingenio mexicano, qué siempre le saca la vuelta a todo, total ¿qué tanto es tantito? Siempre pregunta el mexicano bonachón.

Y ese ingenio se ha degradado en impunidad, en corrupción e ilegalidad. Porque la inseguridad tuvo un comienzo y si, ciertamente se fue alimentando a lo largo de más de 70 años en que gobernó el PRI y que bien ha sabido mantener el PAN; pero su origen primario esta en todos nosotros, en los preferimos la “Sor Juana” con tal de evitar la multa vehicular, en los que nos pasamos el semáforo en rojo, al fin y al cabo nos fijamos muy bien antes de hacerlo, en los que no pagamos nuestra tenencia al fin que casi nunca te detienen y mucho menos te multan por ello; en todos aquellos que agilizan un trámite porque tiene un compadre en el gobierno, en todos los que compran Cd´s piratas o películas clonadas; y justo allí se encuentra el umbral de lo que hoy vivimos: En el “chayotazo” al periodista, en la mediocridad del burócrata, en la desvergüenza del líder sindical, en la ineficiencia del diputado, en la corrupción del policía.

Porque primero fue la “Sor Juana para luego institucionalizar el “carrusel” y la “operación” tamal en la arena electoral; porque los mexicanos somos bien ¡ingeniosos! Y hasta orgullo sentimos de ello, porque vamos desde la copia del examen hasta la compra del título en Santo Domingo.

todo esto, lector y lectora queridos, es el verdadero problema que ha ido carcomiendo a nuestra sociedad y haciendo de la corrupción, la inseguridad, el narcotráfico, los secuestros y el crimen organizado el pan de cada día, algo común, algo corriente y universalmente aceptado por todos los mexicanos.

Por ello la salida a nuestros problemas en materia de inseguridad tendrá que replantearse, tendrá que buscar otra lógica y dejar de pensar que nuestros políticos tienen una receta mágica en sus escritorios, porque en lo público es una atribución del Presidente y de su gobierno procurar la seguridad de todos sus ciudadanos, pero en lo privado el asunto nos compete a nosotros y la solución radica en un cambio profundo de nuestra idiosincrasia, de nuestra naturaleza, de nuestro “brillante” ingenio para sacarle la vuelta a todo. “Así es el mexicano”, dicen, demostremos que no es cierto.

Brújula Ciudadana

Y mientras replanteamos nuestro esquema mental como Nación, habrá que echarle un ojo a Andrés Manuel y sus seguidores que ya anunciaron movilizaciones en contra del gobierno fascista y neoliberal para defender la soberanía nacional y mantener nuestro petróleo. Todo a favor del “pueblo bueno”. ¿Ven lo que les digo? ¡Si somos re ingeniosos caray!
 
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