Capacidad espermicida de
la Coca-Cola, ganadora de premio Ig Nobel
(Milenio) Cambridge.- El estudio de
los efectos de la Coca-Cola como espermicida, de la ovulación
en los ingresos de las "strippers" y de los armadillos
en el curso de la historia fueron algunos de los proyectos premiados
por los Ig Nobel, una parodia de los Nobel tradicionales.
Otorgados por la revista estadounidense "Anales de la Investigación
Improbable" desde hace 18 años, los galardones premian investigaciones
rigurosamente científicas pero dedicadas a temas que "hacen
reír y después pensar".
El jurado anunció el jueves por la noche en la Universidad de
Harvard en Cambridge (Massachusetts) los galardones sin dotación,
en diez categorías.
El de economía fue entregado este año a los resultados obtenidos
por Geoffrey Miller y Brent Jordan, científicos de la Universidad
de Nuevo Mexico en Albuquerque (EU), que descubrieron que las
bailarinas de "striptease" tienen más éxito y ganan
más dinero cuando están ovulando.
Por su parte, Astolfo G. Mello Araujo y José Carlos Marcelino,
de la Universidad de Sao Paulo, fueron reconocidos en el apartado
de arqueología por su estudio acerca de la forma en que los armadillos
pueden cambiar de lugar objetos en los sitios de excavación y
confundir así las investigaciones. Ambos reaccionaron con humor
y enviaron un mail en el que se alegran del Ig Nobel, ya que no
existe el Nobel "oficial" en arqueología.
Cansada de escuchar las leyendas urbanas acerca del poder espermicida
de la Coca-Cola, Deborah J. Anderson se hizo acreedora del premio
de química por mostrar los efectos como espermicida de la bebida,
en especial en su versión "diet". Sin embargo, compartió
el reconocimiento con otro equipo de Taiwan, que llegó a la conclusión
opuesta.
El de biología quedó en manos de Marie-Christine Cadiergues y
sus colaboradores de la Ecole Nationale Veterinaire de Toulouse,
Francia, por comprobar que las pulgas de los perros saltan más
lejos que las de los gatos; y el de física fue para Dorian Raymer
de la Scripps Institution of Oceanology en San Diego (EEUU), que
tranquilizó a todos aquellos que hayan lidiado con cables o cuerdas
enredadas: con un modelo matemático, dejó claro que todo aquello
que sea lo suficientemente largo y delgado se enredará de forma
inexorable.
Útil en la vida cotidiana es asimismo el premio de medicina. Dan
Ariely, de la Universidad de Duke, comparó los efectos de diferentes
placebos y descubrió que los caros funcionan mucho mejor que los
baratos.
El galardón de nutrición fue para Massimiliano Zampini de la Universidad
de Trento, Italia, por su estudio acerca de la forma de modificar
el sonido de las patatas fritas para que sigan crujientes incluso
al no ser frescas.
El de la paz correspondió a su vez al Comité Federal de Ética
de Biotecnología No Humana de Suiza, "y a los ciudadanos
de Suiza", por adoptar el principio de que las plantas tienen
dignidad.
El apartado más novedoso fue este año el de ciencia cognitiva,
otorgado a un grupo de investigadores japoneses de Hokkaido, por
su análisis de cuán inteligentes pueden ser los hongos más simples
en la resolución de laberintos.
El nombre de Ig Nobel es un juego de palabras con la expresión
inglesa "ignoble", que equivale a algo vergonzoso o
ridículo. Los premios son sin embargo todo menos vergonzosos,
ya que todos los años su presentación se convierte en un acto
muy popular al que acuden muchos de los premiados, destacados
científicos e incluso "Nobel" auténticos. Este año por
ejemplo el matemático Benoit Mandelbrot pronunció una conferencia
de 24 segundos sobre fractales.
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